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Más jóvenes en Venezuela se preparan para servir como misioneros de la Iglesia de Jesucristo 

A lo largo de toda Venezuela cientos de jóvenes están estudiando un curso llamado "Preparación Misional".  Independientemente del lugar donde vivan, se congreguen o su condición económica, cada varón o mujer que desea servir como misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está comprometido con este curso para conocer las pautas y la mejor manera de tener un exitoso servicio como misionero de tiempo completo.

La mejor manera de prepararse para una misión de tiempo completo es establecer y lograr metas significativas para aprender el Evangelio, vivirlo y compartirlo con los demás. En este curso se invita a los futuros misioneros, a anotar las metas que reciban por inspiración y que desean llevar a cabo en los próximos días o semanas.  También se los ayuda a pensar cómo hacer planes específicos para lograr sus objetivos. Ellos deben establecerse la meta de leer El Libro de Mormón durante el curso. Si leen 14 capítulos semanalmente, al final del curso lo habrán terminado.

Es necesario que los futuros misioneros se preparen y planifiquen a fin de no desperdiciar sus vidas. Sin una meta no pueden lograr el verdadero éxito.  Desearlo no va a reemplazar la preparación minuciosa para afrontar las pruebas de la vida. La preparación es trabajo arduo, pero es absolutamente esencial para nuestro progreso. 

Muchos futuros misioneros tienen una visión limitada de lo que es la obra misional. Algunos piensan que la actividad principal de un misionero, es ir de puerta en puerta en busca de personas para enseñar.  El curso de preparación misional ayuda a los alumnos a captar la visión de que existen formas más eficaces para encontrar personas para enseñar, incluyendo el trabajo con los miembros locales de la Iglesia.

Un misionero debe ser capaz de caminar un promedio de 10 km (6 millas) por día y andar en bicicleta 19 km (12 millas) por día.  El servicio misional es emocionalmente exigente.  Al abandonar el hogar y salir al campo misional, ellos se hallarán alejados de aquellos a quienes conocen y los apoyan.  Habrá días de rechazo y desilusión, deben conocer desde ahora sus límites emocionales y aprender cómo controlar sus sentimientos bajo las circunstancias que enfrentarán como misioneros.

Todo misionero y su familia deben comprender los principios del valor del trabajo, y pensar en obtener recursos para poder pagar el costo de su misión o la mayor parte de la misma.   Los misioneros deben ser autosuficientes. Los jóvenes necesitan aprender a cuidar de sí mismos y a no depender de sus padres. Trabajar y ahorrar para la misión genera entusiasmo por servir y concede al joven o a la jovencita una buena ética de trabajo. Los futuros misioneros deben tener un empleo y ahorrar dinero para la misión. Todo presidente de misión estaría de acuerdo en que el misionero que haya trabajado, ahorrado y contribuido a pagar parte o la totalidad de la misión, es un misionero mejor preparado. 

Para quienes buscan ser dignos de servir una misión, deben demostrar su fe en nuestro Padre Celestial y en Jesucristo, al vivir el Evangelio y al guardar los mandamientos para asi servir con un íntegro proposito de corazón. 

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