La Sala de Prensa Blog

Dentro de los templos

Un lugar sagrado

Para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (a quienes también se los conoce como Santos de los Últimos Días o mormones), el templo es el lugar de adoración más sagrado sobre la tierra; es la Casa del Señor. Es un lugar apartado del resto del mundo donde los miembros procuran acercarse más a Dios.

Las Escrituras registran que Dios ha bendecido a Sus hijos en los templos y en otros lugares santos desde los primeros días del mundo. Los templos modernos tienen propósitos similares a los de los templos bíblicos: son lugares de paz, aprendizaje e inspiración. Son también lugares donde se llevan a cabo ceremonias sagradas, llamadas ordenanzas. Por medio de las ordenanzas del templo, los miembros se sienten más cerca de Dios a medida que hacen convenio de vivir el evangelio de Jesucristo.

El Padre Celestial y Jesucristo

Todo en el templo nos dirige a Dios, quien es nuestro Padre Celestial, y a Su Hijo, Jesucristo, quien es el Salvador del mundo. En el templo, los miembros de la Iglesia aprenden más en cuanto a las enseñanzas de Jesús y la manera de seguir Su ejemplo perfecto. Los Santos de los Últimos Días creen que las bendiciones más grandes de la vida son posibles únicamente a través de Jesucristo, quien extiende Su amor y gracia a todas las personas. Su infinita expiación y Su gloriosa resurrección brindan esperanza en un mundo difícil.

 Entrada al templo

Después de que se construye o se renueva cada templo, se lleva a cabo una programa gratuito de puertas abiertas al público. Durante ese tiempo, las personas de todas las edades y religiones son bienvenidas a entrar y hacer un recorrido del templo.

Escritorio de recomendaciones

Una vez que se dedica, la entrada al templo se reserva para los miembros de la Iglesia que se han comprometido a vivir el evangelio de Jesucristo y están listos para participar en ordenanzas sagradas adicionales. Se recibe a los miembros en este escritorio ubicado en la entrada del vestíbulo, donde presentan una pequeña tarjeta llamada recomendación. La tarjeta de recomendación la expide el líder local de la Iglesia, que certifica que ellos están preparados para entrar en el templo.

 Ropa del templo

Los miembros de la Iglesia que entran en el templo se dirigen a vestuarios para cambiarse su ropa diaria y ponerse ropa blanca antes de participar en los servicios del templo. Ese cambio de ropa sirve de recordatorio de que los participantes dejan provisionalmente el mundo atrás y entran en un lugar santo. La ropa blanca simboliza pureza, mientras que el vestirse igual en el templo crea un sentido de unidad e igualdad.

Sala de investidura: La vida tiene un propósito

En un momento u otro, la mayoría de las personas se han preguntado en cuanto al propósito de la vida. ¿Quiénes somos? ¿De dónde vinimos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Adónde iremos después de esta vida? En los templos, los miembros de la Iglesia aprenden más sobre el amoroso plan que Dios tiene para la felicidad de Sus hijos.

Una de las sagradas ceremonias que se efectúan en los templos es la ordenanza de la investidura. Por medio de esa ordenanza, a los participantes se les recuerda que nuestra vida en la tierra es parte de una jornada eterna —una jornada que comenzó antes de que naciéramos, cuando vivimos con nuestro amoroso Padre Celestial como Sus hijos procreados en espíritu. Vinimos aquí para recibir un cuerpo, adquirir experiencia y aprender a seguir el plan de Dios para nuestra felicidad. La función de Jesucristo como el Redentor de todos los hijos de Dios es fundamental en la ordenanza de la investidura.

Los participantes también hacen promesas sagradas con el Señor, llamadas convenios. Entre esos convenios se incluye obedecer a Dios, seguir a Jesucristo, ser moralmente puros y dedicar su tiempo y talentos al servicio del Señor. Esos compromisos llegan a ser los principios que rigen su vida diaria. El honrar esos sagrados convenios brinda mayor paz, gozo y bendiciones en esta vida, mientras se esfuerzan para volver a vivir con Dios para siempre.

    

Sala celestial: Un vislumbre de los cielos

Al final de la ordenanza de la investidura, los participantes entran en el Salón celestial. En ese salón no se efectúan ceremonias. Más bien, es un lugar de tranquila paz, oración y reflexión para simbolizar el cielo, donde podremos vivir para siempre con nuestra familia en la presencia de nuestro Padre Celestial y Jesucristo.

  Cuarto (o sala) de sellamientos: Las familias pueden ser eternas

Las familias son fundamentales en el plan de Dios para nuestra felicidad. En el templo, se puede unir a la familia para siempre como esposo y esposa, junto con sus hijos. Las Escrituras llaman a la autoridad para unir a las familias por la eternidad el poder para sellar. Esa es la misma autoridad que Jesús otorgó al apóstol Pedro para dar bendiciones sobre la tierra que continuarán en el cielo.

En una sala de sellamientos, la novia y el novio se arrodillan juntos ante el altar para ser sellados por esta vida y por la eternidad. A veces a esa ordenanza se la conoce como “matrimonio en el templo” o “matrimonio eterno”. Los hijos que nacen o son adoptados en esos matrimonios eternos también pueden ser sellados a sus familias para siempre.

Saber que nuestra familia puede estar junta después de la muerte da mayor significado a la vida; nos anima a ser honorables y fieles; y también nos da paz al enfrentar pruebas, incluso el sufrimiento o la muerte de seres queridos. La promesa de la vida eterna con nuestra familia nos ayuda a entender el amor que Dios tiene por todas las personas.

 Bautisterio: Bendiciones para los antepasados

Cuando se bautizó, Jesucristo demostró Su compromiso a obedecer todos los mandamientos de Dios. Además, Jesús enseñó que el bautismo es necesario para entrar en el reino de Dios. Pero, ¿qué sucede con las personas que mueren sin haber sido bautizadas? ¿Qué esperanza tienen de regresar a la presencia de Dios? Dios ha proporcionado un medio para que ellos también reciban todas Sus bendiciones.

En el templo, las personas que están vivas efectúan los bautismos y otras ordenanzas esenciales por aquellos que han muerto sin la oportunidad de efectuarlas. Esas ordenanzas extienden la gracia salvadora de Jesucristo a todas las personas. Ese servicio por los demás se brinda con amor, y a causa de que los Santos de los Últimos Días creen que la vida continúa después de la muerte, también creen que aquellas personas que han muerto son conscientes de las ordenanzas y pueden elegir si las aceptan.

Mediante la investigación de historia familiar, los Santos de los Últimos Días buscan los nombres de sus antepasados y los llevan al templo para efectuar las ordenanzas por ellos. En el templo también se efectúan otras ordenanzas a favor de aquellos que han muerto, tales como recibir la investidura y ser sellados como familias.

 

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